Una startup de viajes que organizaba circuitos de trabajo y viaje de un año por doce países para 'nómadas digitales': apartamentos, oficinas y pasajes aéreos por 2.000 dólares al mes más un depósito.
Que los aspirantes a nómadas digitales pagarían por adelantado unos 2.000 dólares al mes —decenas de miles al año— por alojamiento, espacios de trabajo y vuelos organizados en 12 países.
Solo ahorros y préstamos del fundador: los cofundadores nunca recaudaron dinero de capital riesgo.
Nathan Yates, abogado corporativo de Nueva York, y Sean Harvey, vendedor de Yelp, fundaron We Roam en 2016 para vender el sueño nómada: un año de viaje sin dejar el trabajo.
En febrero de 2018, a mitad del circuito, la empresa pasó a llamarse WY_CO en virtud de un acuerdo con Roam International, y la demanda por secretos comerciales que Remote Year había presentado en febrero de 2017 estaba costando 'grandes sumas de compensación'. El cambio de nombre destruyó el reconocimiento de la marca y la visibilidad en las búsquedas: las inscripciones de junio fueron menos de la mitad que las de enero. Yates descubrió que a la empresa le quedaba efectivo para uno o dos meses; la búsqueda de un inversor fracasó.
A finales de abril de 2018, con clientes en la parada cinco de doce en Florianópolis, Yates envió un correo: 'nuestro sueño, nuestra familia, nuestra empresa ya no puede continuar'. Los viajeros quedaron varados en el extranjero sin alojamiento garantizado ni forma de volver a casa. Una hoja de cálculo creada por los clientes registró a 33 personas a las que se les debían unos 107.000 dólares; PayPal reembolsó a unos pocos; el cofundador Sean Harvey se declaró en bancarrota personal en agosto de 2018, con la condonación de más de 280.000 dólares de deuda.
Un modelo de negocio autofinanciado y de pago por adelantado no dejaba margen cuando el litigio empezó a consumir el efectivo que pertenecía a viajes futuros.
La demanda por secretos comerciales de Remote Year impuso 'grandes sumas de compensación' que el frágil balance no podía absorber.
El cambio de marca ordenado por el tribunal a WY_CO destruyó la visibilidad en las búsquedas y el embudo de boca a boca del que vive un negocio de viajes impulsado por recomendaciones.
Los clientes habían pagado por adelantado un año de sus vidas, pero como acreedores no garantizados quedaron detrás de los prestamistas cuando se repartieron los activos.
Los clientes que pagan por adelantado se convierten en acreedores no garantizados: una empresa de servicios que retiene el dinero y los planes de un año de sus clientes necesita un colchón y un nombre limpio para sobrevivir a una demanda.
Según el artículo de Bloomberg Businessweek de diciembre de 2018, Yates intentaba vender la propiedad intelectual de la empresa para reembolsar a los clientes mientras vivía en África y reestructuraba sus propias deudas; una clienta, Erin Sweeney, obtuvo una sentencia en rebeldía de 4.550 dólares en un tribunal de pequeñas causas de Illinois, aunque el cobro era incierto. Los clientes que pagaron a través de PayPal recibieron reembolsos; ninguno informó de un reembolso directo por parte de la empresa.
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Las fuentes
- We Roam, la fallida odisea de una startup de viajes El Financiero (Bloomberg Businessweek) · elfinanciero.com.mx ·