SkyRail es el sistema de transporte de monorraíl de tipo straddle (a horcajadas) que BYD, el gigante de Shenzhen de vehículos eléctricos y baterías, comercializó para ciudades chinas y extranjeras desde 2016.

Las ciudades comprarían monorraíles de BYD —una quinta parte del coste del metro por kilómetro y un tercio del tiempo de construcción— para reducir la congestión y las emisiones de carbono

Casi 1.000 millones de dólares gastados y más de 1.000 ingenieros asignados desde el lanzamiento en 2016

BYD lanzó SkyRail en 2016 como transporte ecológico para el futuro; el fundador Wang Chuanfu dijo en una entrevista de 2017 que podría desplegarse en más de 200 ciudades chinas, un mercado valorado en billones de yuanes.

BYD mantenía conversaciones hace unos siete años para introducir SkyRail y el más pequeño SkyShuttle en unas 20 ciudades; la construcción comenzó en Shenzhen, Shantou y Xi'an. En 2021 Pekín suspendió las aprobaciones y fijó umbrales de ingresos, producción y población: Bengbu terminó la mayor parte de una línea de prueba de 5,7 km, pero no se le permitió operar.

La mayoría de las iniciativas de SkyRail y SkyShuttle acabaron abandonadas, con estaciones a medio desmantelar oxidándose en Anyang y Guilin. Salvador (Brasil) canceló su acuerdo en 2023; las líneas de la sede de BYD en Shenzhen, Xi'an y Yinchuan siguen funcionando.

El cliente eran los gobiernos municipales, y en 2021 Pekín cortó la financiación: las aprobaciones se congelaron y los nuevos umbrales excluyeron a ciudades como Bengbu que ya habían construido.

La ventaja de coste no pudo sobrevivir a la congelación: «tenemos datos suficientes para demostrar que tenemos razón», dijo Wang en 2021, cuando las autoridades empezaban a paralizar proyectos.

La apuesta compite ahora con el negocio central de BYD: un flujo de caja tensionado por una prolongada guerra de precios de los vehículos eléctricos y la debilidad de la división de automóviles plantea dudas sobre la financiación de un negocio secundario de transporte.

Una apuesta de infraestructura impulsada por un proveedor vive o muere con los balances de sus clientes: cuando los gobiernos locales se quedaron sin dinero, un coste de una quinta parte del metro seguía sin ser lo bastante barato.

El último informe anual de BYD, publicado en marzo de 2025, afirma que la empresa sigue innovando en la tecnología. La Línea 17 de São Paulo tiene previsto empezar a operar en 2026. El argumento alcista para la persistencia es la propia historia de BYD: el primer inversor Charlie Munger calificó su incursión en los automóviles sin experiencia alguna como «un maldito milagro».

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Las fuentes

  1. BYD's SkyRail to nowhere marks a rare misstep for EV juggernaut The Business Times (Bloomberg) · businesstimes.com.sg ·